MANEJO QUIRÚRGICO Y CONTROL DEL FOCO EN EL TRATAMIENTO DE LA SEPSIS ABDOMINAL
DOI:
https://doi.org/10.56238/sevened2026.016-019Palabras clave:
Sepsis Abdominal, Control de Focos, Manejo Quirúrgico, Terapia Antibiótica, ProcalcitoninaResumen
La sepsis abdominal representa una respuesta inflamatoria sistémica desregulada a un proceso infeccioso abdominal, frecuentemente asociada con disfunción orgánica grave. El objetivo de este estudio es realizar una revisión narrativa de la evidencia reciente sobre los abordajes quirúrgicos y el control del foco infeccioso. La búsqueda se realizó en la base de datos PubMed, utilizando los descriptores "Sepsis" e "Infecciones intraabdominales", seleccionando artículos publicados en los últimos cinco años, en inglés y portugués. Fisiológicamente, la intensidad de la respuesta inflamatoria en la sepsis abdominal está influenciada por la variación en los microorganismos de la flora bacteriana intestinal y por el tipo de contenido que contribuye a la respuesta (materia fecal, bilis, jugo gástrico). Se ha documentado, por ejemplo, que el aumento de la presencia de enterobacterias intraperitoneales exacerba las respuestas inflamatorias. En este contexto, los pilares del tratamiento son el inicio temprano de la antibioticoterapia de amplio espectro, la reanimación optimizada y el diagnóstico y manejo quirúrgico del foco séptico. Controlar el foco de infección es un factor determinante del éxito, y la intervención debe ser temprana, abarcando desde técnicas mínimamente invasivas hasta cirugía de urgencia, con el objetivo de interrumpir la fuente de contaminación y reducir la carga infecciosa. La antibioticoterapia debe iniciarse en la primera hora tras la sospecha clínica, sin demora por la espera de pruebas de laboratorio, aunque se deben realizar hemocultivos antes de administrar antibióticos de amplio espectro. Mantener un volumen circulante efectivo adecuado en los periodos preoperatorio, perioperatorio y postoperatorio es esencial para asegurar un perfil hemodinámico apropiado y una buena perfusión tisular. Esta perfusión es crucial para la correcta distribución tisular de los antibióticos, cuya farmacocinética puede verse afectada por la fisiopatología de la sepsis. En la monitorización, marcadores como la procalcitonina ayudan a seguir la respuesta terapéutica y a guiar la antibioticoterapia, complementando la evaluación clínica. Además, el desarrollo de modelos organizativos con equipos multidisciplinarios contribuye a reducir el tiempo de intervención y a lograr mejores resultados. En conclusión, el manejo de la sepsis abdominal requiere un enfoque integral y precoz, centrado en el control de la infección, la terapia antimicrobiana racional y el apoyo multidisciplinario, como estrategia fundamental para lograr mejores resultados.
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