CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE DIABETES MELLITUS FELINA

Autores/as

  • Adria Amanda Carvalho Jacinto
  • Ronald Erick Lobo da Silva
  • Caroline Gracielle Torres Ferreira
  • Pedro Henrique Andreatti da Silva

DOI:

https://doi.org/10.56238/sevened2026.015-007

Palabras clave:

Diabetes Mellitus Felina, Hipersomatotropismo, Pancreatitis, Fructosamina, Inhibidores de SGLT2

Resumen

La diabetes mellitus felina (DM) es una endocrinopatía compleja cuya fisiopatología, en la mayoría de los casos, imita la diabetes mellitus tipo 2 humana, caracterizándose por una combinación de resistencia periférica a la insulina y disfunción progresiva de las células β pancreáticas (Taylor et al., 2025). La evidencia clínica indica que aproximadamente el 20-25% de los casos se asocian con hipersomatotropismo (HST), frecuentemente resultante de adenomas hipofisarios funcionales, lo que contribuye significativamente a la resistencia refractaria a la insulina (Taylor et al., 2025; Miceli et al., 2022). El marco terapéutico tradicional, históricamente centrado en la insulinoterapia, ha evolucionado sustancialmente. La insulina glargina 300 U/ml (IGla-U300) presenta ventajas farmacodinámicas relevantes, incluyendo un perfil de acción más estable y prolongado, con menor variabilidad glucémica (Linari et al., 2022). Los estudios clínicos demuestran su eficacia en la reducción de la hiperglucemia y los niveles de fructosamina sérica, así como en la promoción de tasas de remisión significativas, particularmente en gatos recién diagnosticados con un bajo riesgo de hipoglucemia clínica (Linari et al., 2022). Paralelamente, los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2 (SGLT2), como bexagliflozina y velagliflozina, representan una innovación terapéutica al promover el control glucémico independientemente de la secreción de insulina a través de la inducción de glucosuria (Cook; Behrend, 2024). Aunque mejoran la adherencia al tratamiento y reducen la glucotoxicidad, su uso requiere una cuidadosa selección de pacientes y una monitorización rigurosa debido al riesgo de cetoacidosis diabética euglucémica (eDKA) (Cook; Behrend, 2024; Taylor et al., 2025). La evolución clínica de la DM felina está fuertemente influenciada por las comorbilidades. La pancreatitis establece una relación bidireccional con la enfermedad, contribuyendo tanto a su génesis como a la inestabilidad metabólica (Xenoulis; Fracassi, 2022). En casos de diabetes mellitus felina (DM) asociada a hipersomatotropismo (HS), la cabergolina, un agonista dopaminérgico D2, ha demostrado eficacia en la reducción de las concentraciones de IGF-1, la mejora de la sensibilidad a la insulina y la inducción de la remisión en una proporción significativa de pacientes (Miceli et al., 2022). (Ronald Lobo) Además, la monitorización continua de glucosa (MCG) ha transformado el seguimiento clínico, permitiendo una evaluación dinámica de la variabilidad glucémica y reduciendo las interferencias asociadas a la hiperglucemia inducida por estrés (Taylor et al., 2025). Por lo tanto, el manejo actual de la DM felina se basa en un enfoque integral que combina avances farmacológicos, control de comorbilidades y monitorización tecnológica.

Publicado

2026-04-15

Cómo citar

Jacinto, A. A. C., da Silva, R. E. L., Ferreira, C. G. T., & da Silva, P. H. A. (2026). CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE DIABETES MELLITUS FELINA. Seven Editora, 107-117. https://doi.org/10.56238/sevened2026.015-007